Historia
    La historia brasilera comienza el 22 de Abril de 1500, cuando el portugués Pedro Alvares Cabral “accidentalmente” aterrizó en el sur de Bahia. El nombre ¨Brasil¨ vino de ¨Pau-Brasil¨, un árbol tropical usada como tinta de tela que se convirtió en el primer producto de exportación del país. El principio del proceso de colonización estaba localizado en el límite del continente, cerca del océano, donde era fácil transportar la madera. La "corrida al oeste" fue hecha por los "bandeirantes", el nombre dado a los cazadores de esclavos indígenas. Se puede decir que estos grupos aseguraron el interior para los portugueses. Regiones como Chapada Diamantina, Goiás y Mato Grosso fueron anexadas en este período.

    Durante los siglos XVII y XXVII, hubieron muchas tentativas de colonización por las fuerzas europeas, compitiendo por la región. Franceses y holandeses trataron varias veces de establecer colonias en el país, y invadieron las ciudades de Rio y Fortaleza, al norte, siendo luego expulsados por los portugueses. Algo de sus culturas y de sus características étnicas aún pueden notarse en estas regiones.

    Las plantaciones de cañas de azúcar se convirtieron en la actividad económica más importante en el siglo XVII. Esta nueva actividad demandó muchos trabajadores. Sin embargo, los indios no estaban interesados en la repetitiva actividad de cortar cañas. De ahí, esclavos africanos fueron introducidos al final de los años 1500, también porque las enfermedades que los colonizadores trajeron con ellos estaban matando a los Indios.

    Brasil tuvo pronto una pierna sobre el triángulo lucrativo marítimo comercial: armas y provisiones de Portugal a África, esclavos de África a Brasil, azúcar de Brasil de vuelta a Europa. Luego de unas décadas, ciudades coloniales como Salvador y Olinda eran fabulosamente ricas. Esta cóctel de la herencia negra, india y europea, formó una población de mulato que cresció rápidamente. La esclavitud fue abolida sólo en 1888, pero esos 3 siglos han dejado un considerable impacto en el país, hoy en día el 38% de la población brasilera es compuesta por mulatos. En los comienzos del siglo XIX, Napoleón conquistó Lisboa y forzó al rey de Portugal a mudarse para Brasil, declarando Rio de Janeiro como la capital del Reino Unido de Portugal. Esto hizo de Brasil la única colonia de Nuevo Mundo para servir como el asiento de una monarquía europea.

    Las bases de la economía pasaron a ser las minas de oro, sobre todo en los depósitos naturales descubiertos en la parte centro-sur, que es hoy el estado de Minas Gerais. La extracción de oro instigó las primeras tentativas de verdaderos colonos para mudarse al interior.

    En 1822, Brasil ganó la independencia, apoyada por los Británicos. La independencia fue un acuerdo entre los componentes de la elite dominante. El hijo del rey portugués, Don Pedro I, fue nombrado Emperador de Brasil sin derramamiento de sangre alguno. Los cambios traídos por la presencia real eran enormes: palacios, parques y jardines fueron construidos en toda la capital, Rio de Janeiro. La monarquía colapsó en 1889, un año después de la emancipación de los esclavos. Por ese tiempo, las industrias de café y de caucho estaban en auge, trayendo riquezas a regiones como São Paulo y Amazonas. Las belleza de los teatros públicos de Manaus y São Paulo son un buen ejemplo de este tiempo.

    La primera mitad del siglo XX fue marcada por los comienzos de la industrialización brasilera. Cuando la Gran Depresión tomó a la economía, los disturbios contra la corrupción de viejas elites estallaron y el Pres. Getúlio Vargas se convirtió en el constructor de un país moderno. Vargas era inmensamente popular, hasta que se auto-declaró dictador, llamando a su régimen de ¨ Estado Nuevo¨. Después de 20 años de gobierno viendo a sus enemigos ganando el poder, se mató en el Palacio de Gobierno, para ¨hacer historia¨, como dijo en su última carta.

    Luego de algunos buenos y malos presidentes entre 1950 y 1964, un golpe militar terminó con el período de democracia, iniciando una dictadura donde la tortura y las restricciones sociales estaban a la orden del día. Por otro lado, Brasil prosperó económicamente, con muchas de las inversiones del gobierno, como la construcción de la nueva capital, Brasilia, y numerosas carreteras construidas para unir regiones distantes, como la Amazonía. Esta política desarrolló al interior del país pero comenzó con la destrucción de la Selva Amazónica y con la invasión a las tierras de los indios. En los comienzos de los años 80, sin embargo, se hizo claro que la mayor parte "del milagro" económico había sido financiado por préstamos fáciles internacionales, mucho de lo cual fue invertido en dudosos proyectos de desarrollo.

    Fue sólo en 1994, luego de la elección del Presidente Fernando Henrique Cardoso, que este desagüe de la corrupción y la incertidumbre pudo tener un fin, con la introducción del 'Plano Real ', y un nuevo equipo de buenas política en el gobierno.

    El actual presidente es Luís Inácio Lula da Silva, elegido en 2002. Coherentemente descrito como "izquierdista", su elección ha sido vista como una victoria para la izquierda. Pero su política y aquellos del PT, su partido, son ahora, después de la elección, extensamente acusados de haberse hecho más centristas. Lula prometió mantener los compromisos financieros de Brasil trabajando para aliviar la seria pobreza del país.


 
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